El Chango Team cruzó los Andes! Día 2

Por Diego Sigal04/02: Luego de nuestro breve relax después de la carrera, terminamos de armar el campamento y preparar las cosas parar el segundo día. Entrando el atardecer nos dispusimos para ir a cenar, el horario arrancaba de las 20:30 a 22:00 hs. En ese horario la organización daba de cenar a 1300 personas, todo un reto... era inevitable hacer una larga fila. A las 22 hs el organizador nos dió una charla sobre las dificultades que tendríamos al día siguiente, luego nos pasaron un video con la reseña del día. Comidos, informados, cansados y con un poco de frio nos sumergimos en nuestras bolsas de dormir, para así poder dormir y dejar que el cuerpo recupere sus formas. 05/02: 6:30 hs Arribaaaaaa!!!! Hacía frío, con otra helada en la zona costaba salir de la carpa pero teníamos un horario de largada y no podíamos retrasarnos. Buscamos nuestro desayuno e hicimos nuestra fila… pasamos por el baño (baños químicos) y nuevamente nos encontramos con otra pequeña fila, terminamos de desarmar el campamento y nos dispusimos para la largada. Hicimos una buena entrada en calor y elongamos, tomamos unas lindas fotos y para las 9:20 hs el Chango Team tenía una nueva largada a orillas del lago y con un sol increíble. Era un día largo, por lo que era importante ser pacientes con el ritmo y aprovechar los primeros kilómetros para calentar el cuerpo y no malgastar energía. Pasados unos 5 km comenzamos a trepar una montaña con bastante vegetación y rodeados de araucarias, al principio parecía todo muy lindo pero a medida que ganábamos altura las pendientes eran más empinadas y con mayor dificultad para trepar. El suelo estaba muy suelto y con grava liviana, lo que hacía difícil en algunos sectores poder afirmarse bien; desde ya cualquier giro con la cabeza era para suspirar por el paisaje. Subir, subir, subir!!! Todos en fila india y por senderos muy estrechos seguimos trepando, ahhhh… uffff!!!! Llegamos a una piedra grande, pero seguía más allá otra punta más lejana y más arriba... Tiran un poco los cuádriceps, no pasa nada es normal…. ahhhh…uffff!!!! Llegamos a la otra punta, tomamos un leve descanso y apreciamos un poco el volcán Lanín y el Villarrica. La organización nos indica por donde seguir, se veía un hilo de gente que iba hacia… era increíble y a su vez interminable. Seguimos trepando buscando la nueva referencia y luego de un terrible esfuerzo tocamos cima a casi 2500 mts sobre el nivel del mar. Uno se estremece porque no hay otra montaña que le tape la vista a 360° y se siente que puede acariciar las nubes, pero el costo es elevado, el cansancio de las piernas y el oxígeno hacía lento el tránsito. Llevábamos un poco más de 4 hs de carrera y unos 18 kms recorridos, faltaban unos cuantos más.

Nos movimos por el filo de la montaña, de a poco íbamos descendiendo, hacía calor y el sol no perdonaba. A esa altura era importante la hidratación, consumimos frutos secos y seguimos. Nos topamos con senderos por la ladera de la montaña que nos permitieron correr un poco, eso sí, con mucho cuidado, ya que no teníamos margen para el error. Más adelante y luego de varias bajadas bastantes vertiginosas nos adentramos en un bosque y seguimos con nuestro descenso, hasta que desembocamos en un antiguo camino maderero que nos indicaba la proximidad de la llegada, que nunca llegaba. El camino era muy lindo, con curvas y contra curvas, pequeñas subidas y bajadas, arroyos que cruzaban, lo que hacía más ameno este último tramo. La falta de desniveles y el plano del camino nos indicaban lo próximo a terminar, pero nos topamos con un rio de unos 10 mts de ancho, frías aguas cristalinas, y una bandera de la otra orilla que nos marcaba el camino a seguir, así que otra vez íbamos a mojarnos. Cruzamos, al otro lado seguimos corriendo con lo que nos quedaba y desembocamos al lago Moquehue, muy lindo por cierto. Vimos el arco de llegada sobre la orilla a unos 1000 mts. Veníamos peleando la posición con otra pareja que pasamos y nos estaban alcanzando, así que por el orgullo del Team apretamos los dientes, entre gritos de aliento nos mantuvimos adelante y con un muy buen ritmo le sacamos unos 50 mts de diferencia. Así, con esa pequeña batalla ganada logramos pasar victoriosos la llegada con un tiempo de 7:06:24 hs. El cansancio se apoderó de nosotros y llovieron los dolores, pero el Chango Team logró terminar una etapa durísima… Sinceramente, en ese estado teníamos mucho por hacer y no sabíamos por dónde empezar, pero optamos por buscar nuestro contenedor y ubicarlo donde sería el campamento.” Continuará...

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