La importancia de la alimentación para un óptimo crecimiento


Como hemos mencionado en artículos anteriores, una alimentación sana y equilibrada es indispensable para el crecimiento óptimo de los niños en cada etapa de su vida. Sus hábitos de alimentación no sólo influyen en el peso y en la talla según su edad, también influyen de manera directa en el estado de salud general, así como también, en el rendimiento escolar y deportivo.
 
Lactancia materna:

La organización mundial de la salud (OMS), recomienda:

- Lactancia materna exclusiva: Primeros meses de vida (1-6 meses)
- Lactancia materna con introducción gradual de alimentos (desde los 6 meses)
 
La Lactancia Materna es la forma más adecuada y natural de proporcionar aporte nutricional, inmunológico y emocional al bebé, ya que le aporta todos los nutrientes y anticuerpos que lo mantendrán sano, sin olvidar que le permitirá crear fuerte lazo afectivo la mamá.
 
Alimentación complementaria:
 
(A la lactancia materna)
 
La demanda de calorías que presentan los bebés en esta etapa de la vida es muy elevada, por esta razón es  crucial  que el niño incorpore gradualmente alimentos que permitirán aportar de forma adecuada los nutrientes y  calorías que  favorecerán al crecimiento saludable. En éste momento, es muy importante que los alimentos que  se vayan  incorporando sean de uno en uno, para conocer su tolerancia y a su vez jugar con las texturas, los  colores y las  preparaciones para acostumbrar al paladar del bebé a todos los sabores y de esta manera, evitar la  aversión de ciertos  alimentos. Se recomienda cocinar bien los mismos y de la forma más sana posible (al vapor,  hervidos o a la plancha) y  cortarlos en pequeños trocitos.
 
Incorporación de alimentos: 

1. Cereales; frutas y verduras: A partir de los 6 meses (los vegetales crudos de hoja, se deben dar recién a partir de los 12 meses)
2. Carnes magras: A partir de los 7 meses, comenzando con pollo, luego carne de vaca y a partir
del noveno mes y si no hay tendencia a alergias, se puede incorporar el pescado blanco.
3. Huevos, legumbres y leche de vaca: Se recomienda introducirlos a partir de los 12 meses. Para condimentar las comidas se puede utilizar aceite de oliva y se deberá evitar el uso de sal para no generar acostumbramiento y no recargar el riñón de los bebés.

Alimentación en edad preescolar y escolar:

Durante esta etapa, el ritmo de crecimiento sigue siendo constante, aunque más lento que el primer año de vida. Además, el niño tiene una gran actividad mental en el colegio y una importante actividad física derivada de la práctica de deportes o de sus actividades extracurriculares; por lo que una alimentación deficitaria durante este período puede acarrear serios problemas en el futuro. Una alimentación completa y variada en macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y micronutrientes (vitaminas, minerales y fibra) garantiza un buen crecimiento nutricional en el niño.

- Hidratos de carbono (HDC): Son la principal fuente de energía de la alimentación y deben representar al 60% de la alimentación diaria. Se recomienda que en su mayoría sean HDC complejos: por ejemplo; papa, batata, cereales, legumbres y sus derivados como la harina, fideos y los panificados. Los HDC simples como el azúcar, la miel, las golosinas y dulces también son necesarios deben constituir el 10% de la energía consumida diariamente.

- Proteínas: Son el componente principal de las células y cumplen múltiples funciones en el organismo, siendo la más importante es la de formar y reparar las partes del cuerpo. Su consumo debe representar al 15% de la dieta.

Proteína de origen animal: como carnes, lácteos y huevos (Son más completas que las de origen vegetal).

Proteínas de origen vegetal: presentes en las legumbres y cereales (necesitan ser complementadas con otros alimentos).

- Grasas: Entre sus principales funciones, permiten almacenar energía, a regular la T° corporal y la regulación de hormonas. Deben representar al 30% del total de la dieta.

Grasa de origen animal: Son de mala calidad por presentar AG saturados, se recomienda que el consumo de carne sea de fuentes magras sin grasa visible.

Grasa de origen vegetal: Aportan los ácidos grasos que el cuerpo necesita. Se encuentran presentes en los aceites vegetales como el oliva, el maíz, el giraso, etc; los frutos secos, la palta, aceitunas, el cacao, etc.

Vitaminas, minerales y fibras: Son compuestos orgánicos esenciales que ayudan a regular las diferentes funciones del cuerpo, y se deben consumir todos los días a través de los alimentos.Se pueden encontrar en el reino vegetal (frutas, verduras, aceites, cereales y legumbres), así como también en el reino animal (carnes, lácteos y huevos).

En conclusión se puede decir que, es por esta razón que durante ésta etapa y así también para toda la vida, el aporte y balance adecuado de MACRO Y MICRONUTRIENTES es esencial para un óptimo desarrollo y crecimiento y que favorezca, a su vez, mantener una buena calidad de vida en todas los ciclos vitales.

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