¿Qué es la cibercondría?

Sabemos que el advenimiento de internet abrió un sinfín de alternativas, posibilidades y herramientas útiles, educativas, sociales, comunicativas, etc; pero a la vez sospechamos que nos abre también a campos peligrosos donde estas mismas herramientas pueden usarse en sentido destructivo.

La intención de esta nota abarca esta segunda instancia y se aplica a la salud. Existe, en la actualidad, vasta información médica a la que se puede tener acceso fácilmente desde internet. Con sólo poner una palabra clave en un buscador aparecen cientos de páginas con información, no siempre confiable, sobre la salud, una enfermedad o un signo o síntoma según sea el caso. Ello implica una afanosa búsqueda de una verdad que no siempre es tal y que, en caso de que asi fuera, la falta de un conocimiento médico adecuado puede llevar a una confusión  o una mala interpretación de lo leído o hallado.

Esto puede tener varias consecuencias negativas. En primer lugar debemos aclarar que, en medicina como también sucede en otras ciencias, hoy en día se analiza mucho el origen de la información. Existe bibliografía de alto valor científico y estadístico que no siempre es a lo que uno puede acceder desde la web. Por otra parte hay resúmenes muy abreviados que obvian ciertos conceptos muy necesarios para dar cabida, por ejemplo, a un diagnóstico y/o un tratamiento eficaz.

En otro orden, hay muchos signos o síntomas que pueden indicar uno o varios diagnósticos, desde un mareo trivial hasta una enfermedad grave. En estos casos la gran dificultad se manifiesta por la inadecuada interpretación de los mismos dando lugar, en determinados pacientes, a alarmas inútiles e innecesarias. Esto es lo que se conoce como “cibercondría”.

Muchos pacientes se asustan porque un pariente, amigo o el mismo médico mencionan algo que enciende, en ellos, una luz de alarma que, si no está bien encaminada puede tener efectos nefastos sobre la persona. A tal efecto es imperioso ya sea pedir las explicaciones a un profesional competente hasta entender cabalmente el problema o desoir comentarios furtivos de sujetos no entrenados o no preparados para hacer comentarios inadecuados y, muchas veces, inoportunos.. Para quienes han sufrido enfermedades comunes a muchas otras personas, se debe tener en cuenta que cada paciente tiene su propia individualidad y que no todos padecen la misma sintomatología o tienen un mismo riesgo. De tal modo lo más saludable es no realizar diagnósticos o tratamientos siguiendo directrices desde la web como tampoco alarmarse innecesariamente por situaciones graves que pueden no ser tales.

Dr. Osvaldo Jarast

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